Y si no te atreves a ir a la bahía de Montjoi o a la de Joncols, puedes fondear en Cala Canyelles, la primera que en cuentras saliendo del Puerto de Rosas, mucho antes de la Punta Falconera que es la punta Oeste de Montjoi.
Con el Garbí de tarde es incómodo de pasar de vuelta a Rosas el Cabo Norfeu. Hay corrientes y puede levantarse una ola alta y corta muy incómoda para un barco pequeño, aunque el tramo tampoco es excesivamente largo, pero puede ocurrir que alguien sin experiencia se asuste.
Ojo con parte de tramontana, pegado a tierra no levanta mar pero sí rachad violentísimas.
En cierta ocasión cerca de Norfeu tuve la suerte de ver llegar la Tramontana. Por encima del mar ves una imágen plateada o blanca y difuminada que oculta el horizonte, tanto si viene de mar ( " mar d' amunt cruzado Cabo Creus, como si te viene de tierra en la zona del " mar d' avall" al sur del mismo.)
Dejé el palo seco a resultas de ver por donde irían los tiros. Muy cerca navegaba un bonito Ketch con una gran bandera americana, todas las velas arriba ( soplaba una ligera brisa de 150º (Xaloc) y remolcaba una Zodiac con el fueraboda en popa con la cola levantada.
La primera racha acostó literalmente el barco y levantó la Zodiac y su motor que empezó a voltear como un ventilador, hasta que se partió el cabo y la vimos desaparecer mar adentro dando vueltas de campana alejándose muchos metros a toda velocidad cada vez que junto a su motor despegaba de la superficie.
Al adrizarse el ketch sus velas estaban literalmente hechas jirones...
Pusimos en marcha el motor y nos acercamos a tierra para regresar a Rosas a un largo hasta Falconera y un través algo cerrado a partir de ahí, pero siempre protegidos del mar por la costa.
No había olas altas pero el mar estaba blanco de espuma que pocos metros antes de llegar al costado se levantaba y nos barría la cubierta, siempre con el barco con una considerable escora por la resistencia del mástil y de la botavara.
Ya en Puerto, hablo de hace casi cuarenta años en que tenía un Puma 26, abarloamos al lado de un pesquero cuyo casco nos protegía totalmente del viento, pero el impacto del mismo en la parte alta del mástil hacía vibrar todo el barco llegando a escorarlo todo ello acompañado de silbidos que nos dieron la noche...
Siempre he recordado aquella experiencia pensando en el mal trago si te pilla una bocanada de tal calibre volviendo de las islas de noche, con el trapo arriba y sin poder ver acercarse el cafarnaum....
Saludos y suerte con el tiempo. Consulta el parte y sé prudente, es una zona preciosa para disfrutarla a tope

