La verdad estoy un poco decepcionado querid@s cofrades. La primera vez que asomé la "jeta" por la taberna me lleve (con razón) un buen rapapolvo por no invitar a la parroquia, pero observo estupefacto, que nadie, repito
nadie se ha dignado a invitarme ¡ni a una miserable Coca Cola. Vaaale, me la apunto.

¡Es broma!
¡Salud!