He tenido la inmensa suerte de bucear (gafas y tubito)en una reserva integral

hace 20 años y ni antes ni después he podido ver a los meros y langostas cómo en un acuario.
Toda la zona ha sido tradicionalmente rica en pesca, pero, cómo casi todo, había entrado en franco declive.
Las aguas colindantes a este santuario han recuperado rentabilidad en especies concretas que estaban desapareciendo por el aporte de la zona protegida.
Si salpicamos la costa de zonas restringidas creo que servirá para que aporten individuos de especies más sensibles a la sobrepesca a los caladeros autorizados. Es evidente que esta medida debe estar acompañada de otras que regulen las artes y pesquerias de manera que la sostenibilidad sea posible, aún pescando las mismas toneladas, sin renunciar a la explotación y si haciéndolo de manera más racional.

salud para nosotros y la mar.