Supongo que un casco de madera, como suele ser el de las goletas turcas, sufra demasiado en el Caribe el ataque de todos los elementos marinos que se pegan a su tablazón. Ello conllevaría unos elevados costos de mantenimiento. En la época de los galeones y los grandes veleros bien que sabían que los barcos en esas zonas necesitaban más cuidados, y, aún así, acortaban su vida útil.
Por otro lado, el caribe es la referencia lúdica para los norteamericanos, y estos exigen unos estándares de comodidad (aire acondicionado y demás) que no sé cómo se adaptarían a una goleta turca; al menos sin desnaturalizar su esencia.
