La última vez pasé efectivamente la inspección en dos fases, con el barco en el agua y después en seco.
Al preguntar al Inspector si tenía que volver a comprar el carísimo botiquín de cinco años atrás lleno de curiosidades y todavía por abrir, consultó su contenido, me indicó los componentes que había que desechar, me hizo una lista de material y medicamentos de los que debía proveerme directamente de una farmacia y me firmó la conformidad.Sinceramente agradecí el gesto.
La inspección fué meticulosa y exhaustiva, pero si está bien hecha no me parece nada mal teniendo en cuenta que cinco años en la vida de un barco " entrado en años"...es un período suficientemente largo para que puedan prosperar vicios que pueden pasar desapercibidos para un profano ( valvulería y grifos de dondo, unión de la orza al casco, mecanismo del timón, rastros de electrólisis, jarcia...etc.
Además la experiencia adquirida por un Ingeniero que a base de revisar centenares de barcos al año las ha visto de todos los colores, es muy útil en clave de comentarios y consejos sobre cuestiones que a veces pueden parecer banales pero a tener en cuenta para evitar problemas en un futuro.
El precio lo consideré ajustado al alcance del trabajo llevado a cabo.
Saludos
