Quizá mi experiencia os sirva.
He tenido tres barcos, todos de segunda mano y a todos les he cambiado el nombre.
Tengo un remedio inflalible para evitar el mal fario aosciado a esta práctica...
Voy a capitanía, relleno los papeles necesarios, pago el atraco, perdón quería decir las tasas, correspondiente y acto seguido disfruto de mi barco todo lo que puedo durante tanto tiempo como puedo en todas las ocasiones posibles
Desde el 2003 llevamos así y ni un triste percance hemos tenido por la mala suerte... por ser mal marino alguno pequeñito... pero por mala suerte ni uno oiga...
Bromas a parte y como ha mencionado algún cofrade a mi lo que me daría mal agüero sería que el nombre de mi barco no tuviera un significado especial para mi y los míos.

