Que pena, es un velero que se ve muy atractivo y marinero por sus estilizadas líneas.
¿Por qué siempre hay que resignarse a perder estos barcos, que acaban sus días hechos un desastre, en un rincón de un puerto o varadero? Las leyes habrían de cambiar para conservarlos, como patrimonio público o privado, que hay personas dispuestas a mantenerlos y darles otra existencia.
Además tanto derroche, como barco o como materiales, es cero sostenible.
