El comportamiento de la gente no es el adecuado, pero no es extraño. Hay una teoría que llaman - de los cristales rotos- resumiendo viene a decir que si en una casa se ve un cristal roto y no se repara, a los pocos días hay muchos más y en un tiempo se genera delincuencia. El motivo es que se establece una sensación de impunidad, de que nadie controla y poco a poco el comportamiento degenera.
Muy probablemente solo hizo falta que subiera un par de personas y nadie dijera nada, para que una avalancha de gente se sumara a la invasion del barco.
Lo lamentable es que no es infrecuente que al poco rato se empiece con la rapiña. Hay casos escandalosos de como la gente delante de las cámaras, se acaba llevando cosas totalmente inútiles y sin valor que sin embargo producen un gran destrozo y daños enormes en la embarcación.
Los raqueros ( personas que se dedican al saqueo de barcos y naufragios) no creo que lo sean por vocación u oficio, sino por oportunidad.
En la Costa da morte hay innumerables anécdotas, algunas muy divertidas. Una de ellas cuando varios lugareños salieron corriendo con un saco y al poco notaron que su interior se movía y salían gritos. Estaban llevándose un guardia que para sobrellevar el relente dormía dentro,
Otro caso, fué en la pequeña aldea de Santa Mariña. Vieron muchos botes - etiquetados con un idioma que no entendían - y pensaron que era pintura blanca. Le dieron un enlucido al interior de todas las casas del pueblo, pero al poco tiempo se llenaron de moscas y hormigas, porque no sabían que habían utilizado leche condensada.

