El barco que te compres te llenará de ilusión y volcarás en él toda tu atención y cuidados, del mismo modo que el barco que vendes, será la ilusión de su nuevo armador y el objeto de sus atenciones y desvelos...
No estás llevándolo a la "perrera" para su sacrificio. Tan sólo está cambiando de "cuidador".
(Y tus momentos, recuerdos y vivencias, no van en el contrato de compraventa. Ésos siguen siendo tuyos mientras tú desées guardarlos) .
