Se han comentado mucho (y, a mi modo de ver, de forma destructiva) los problemas de puesta apunto de los submarinos S80.
En cualquier proyecto nuevo, y mas con un montón de características confidenciales, soy partidario de "dar tiempo al tiempo" y dejar que los expertos solucionen los problemas.
Comprendo que en la situación de nuestro país en la que se ha demostrado que la corrupción implica hasta los últimos recovecos del sistema, exista mucha desconfianza en que, si los problemas han sido debidos a directrices políticas (como escoger a tal empresa, por ser de mi región, o tal tecnología, por que me la propone mi primo), nunca se depuren responsabilidades...
Pero, si confiáramos que este proceso de investigación se está efectuando (y no digo que se las cargue un pobre ingeniero), el voto de confianza ante un desafío tecnológico así, debería ser la norma.
En caso contrario, además de una violación ética y un robo económico, implicaría la incapacidad de aprender de la prueba-error: ya sabemos que los técnicos lo harán, pero ¿y los gestores?
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Explicado el punto anterior, hay un momento en que SI que se han de examinar todos los errores y problemas y ser claros al respecto: cuando a finalizado el proyecto o el ciclo de vida.
Y ahí está el Príncipe de Asturias.
No me cabe duda que la decisión de su retirada de servicio en el 2013 y de su desguace actual, son acertadas.
La armada a demostrado su buen criterio.
Pero ¿a que se debe? ¿porqué un ciclo de vida de solo 24 años cuando el anterior, el Dédalo, tubo una agitadísima vida de servicio de más de 45 años y aún están expuestas partes soyas en Pensacola?
La experiencia que pueden proporcionar los problemas que motivaron la desmovilización del Príncipe de Asturias pueden ser una experiencia valiosísima, siempre que sean públicas.
Debería saber todo el mundo, a estas alturas, que las decisiones sobre nuevas unidades en la armada tienen un proceso de decisión que podríamos calificar (como poco) de "distribuido". En ello interviene hasta el Tato.
Y muchos de ellos carecen de "información privilegiada".
Por eso es importante que los errores detectados sean de conocimiento general.
- ¿hubo problemas de calidades?
- ¿se eligieron instalaciones de difícil mantenimiento?
- ¿el diseño impedía acceso al control y saneamiento de zonas?
- ¿la cubierta se abollaba?
- ¿no estaba previsto el acceso para el cambio de piezas grandes como motores, ejes o generadores'
- ¿o simplemente, se vio que mantener un ala aérea embarcada no tenía futuro en nuestras fuerzas armadas?
Debería ser la información menos escueta, aunque todos sabemos que acostumbra a restringirse, mas que por motivos de seguridad o de falta de reconocimiento de errores, por temor a la opinión pública:
- a los contrarios, alérgicos a las fuerzas armadas .
- a los partidarios mas papistas que el papa (¡cuerpo a tierra, que vienen los nuestros!)
