Doy fe que el escándalo era importante y persistente en el tiempo.
Me acerqué a Sant Pol en mi humilde esquife a vela latina el mismo día que el compañero de los bocinazos. El viento era escaso, limitando mi velocidad de maniobra; dado el número de barcos fondeados y mi alergia a arrancar el motor, opté por cruzar la bahía "fora puntes", y antes de llegar frente a S'Agaró me di la vuelta.
A pesar de la distancia, pude apreciar que el ruido era muy molesto, y las maniobras alrededor de los fondeos no tenían ningún sentido y bastante mala educación.
En fin, ya llegará el frío del invierno y la tranquilidad (espero).
