Se dice que, con un barco, solo tienes dos días de felicidad: cuando lo compras y cuando lo vendes.
Pues bien, ayer vendí el Kacao. Y era mi séptimo barco.
Los nuevos propietarios son una pareja de franceses (marido y mujer) casi de mi edad, que llevan navegando más de diez años. El sabía lo que estaba buscando: un barco robusto, fiable y de buen navegar que le permitiera seguir con su planificación. Estoy contento de habérselo vendido a una persona así.
Pues nada más. Seguiré por aquí, pero ya "desembarcado". Comienza una nueva etapa.
Nos vemos.
