Enhorabuena Miguel!! Siempre es una alegría vender algo que quieres vender, aunque supongo que el desprenderse de un barco que tantos buenos ratos te ha dado genera sentimientos encontrados, .
En mi caso, no vendí mi barco por voluntad sino por necesidad, y el día en que estuve sacando mis efectos personales y cosas no incluidas en la venta fue de los peores de mi vida.
Pero supongo que, cuando pueda comprar otro, será de nuevo un buen día.



salud!!!