Un buen amigo tenía un "Endurance" o algo parecido, de Peter Ibold, 44 pies aparejado como goleta.
Precisaba de fornidos acompañantes cuando quería salir ya que la inercia que provocaba su peso hacía imprescindible navegar con gente muy forzuda para amarrarlo, ya fuera pillando una boya o frenando su acercamiento a un pantalán.
En navegación a vela prácticamente no se movía, salvo que hiciera un auténtico vendaval.
Tenía que sacarlo del agua sobre carriles al no ser suficiente la capacidad del travelift para sostenerlo. Por otra parte era cosnciente que al menor golpe en tierra al apoyarlo podía producir el agrietamiento del casco.
Cada año tenía que dejarlo en seco varios meses, con la consiguiente duplicidad de costes de amarre y varadero, para que el casco perdiera varios miles de quilos por agua aborvida.
Llegado el momento de plantearse su venta sabía de antemano que similar mamotreto, de aspecto eso sí agradable, resultaría invendible.
Finalmente creo que lo cedió a una peña de masoquistas entusiastas dispuestos a darle uso.
Lo ví unos años después en un estado deplorable. Cualquier persona razonable se habría negado a embarcar en él solo con observar las grietas y desconchones en áreas de esfuerzo, como en la proximidad del anclaje de la jarcia, y en un pantoque.
No he vuelto a verlo. No me extrañaría nada que haya sido objeto de un "casual" hundimiento en algún punto de nuestro mar, y tupido velo....
Si además de enrolarse en la compra de un casco tan problemático hay que equiparlo al completo, tratándose de una unidad de similar tamaño, el coste final para ponerlo en situación de navegar con todos sus defectos y peculiaridades, puede ser mucho más elevado que el de adquirir cualquier unidad de barco usado en correctas condiciones de uso y susceptible de ser revendido cuando así se considere preciso.
Sinceramente, no lo compraría.
Saludos
