Desde que te conozco,
las palabras se amontonan en el pensamiento
despertándose espacios,
descansando solo cuando el sueño las anula
para fluir de nuevo en cuanto los pájaros que me
enseñaste a oir
las despiertan al alba.
Desde que te conozco
ocupas el paisaje infinito.
Llegas desde todas partes.
Cualquier mirada evoca tu presencia.
Mis oídos retuvieron tu voz extranjera y
melodiosa, apasionada, dulce, eterna....
Rafael del Moral
