Re: Heroes Españoles (Relacionados con el mar) olvidados
26 de octubre de 1625, hace 391 años, don Andrés Botello se aventuraba a cruzar con sus lanchas la boca de la bahía atestada de enemigos. El capitán canario tenía como misión dar la bienvenida y escoltar a una embarcación que llegaba con bastimento desde Santo Domingo.
Cuando aquella mañana Balduino Enrico se asomó por la regala de su nao capitana, las aguas calmadas de la Bahía de San Juan le devolvieron el reflejo de frustración en su rostro. De aquella flota de 33 naves que partieron de Holanda en abril para reforzar el ataque a San Salvador de Bahía, ahora tan solo comandaba 17 castigadas naos encerradas en el interior de una bahía, donde permanecían obligados a observar la ciudad que habían arrasado por no poder doblegarla.
Pero aquel domingo nada mejoraría para los flamencos, sus explotadores avisaron al General holandés que una nave de porte medio apareció por el oeste enarbolando una gran Cruz de Borgoña. Aquel distintivo enemigo anunciaba la llegada de refuerzos para los defensores de Puerto Rico y complicaba aún más la huída de los barcos de Enrico.
Desde que el gallardete de aquella barco rompió la línea del horizonte por poniente, en el castillo de San Felipe del Morro se sucedieron las voces que avisaban de la posible llegada de refuerzos. Presto, el Capitán don Andrés Botello y Cabrera llamó a su cabo, Juan Pérez el Bueno, para que reuniera a los hombres con los que embarcó en lanchas y salió a escoltar a aquella embarcación.
No hubo barco holandés que se atreviera a navegar cerca de las baterías de La Puntilla y del Morro para ofender a la flotilla de lanchas que comandaba Botello cruzando la bocana de la bahía. Por lo que el capitán canario y sus hombres llegaron seguros para identificar a la nave, que resultó ser la segunda fragata de socorro que enviaba el Presidente don Diego de Acuña desde Santo Domingo. Cuando las embarcaciones lograron volver y fondear al abrigo de la artillería del castillo, dio comienzo el desembarco de gran cantidad de casabe, carne, maíz, bizcocho, harinas, quesos, gallinas, huevos, medicinas y hasta carbón para alimentar la fragua del San Felipe del Morro.
La bocana de la Bahía de San Juan parecía estrecharse una noche más para los barcos de Balduino Enrico.
- Autor: Manuel Minero González. Museo del Mar. San Juan de Puerto Rico.
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