Hola.
A finales del verano empezaron a subir las temperaturas del motor, así que me he liado la manta a la cabeza y he decidido limpiar el circuito de refrigeración del motor.
Una vez comprobado que la toma de agua estaba limpia y comprobada la caja de fangos, desmonté el circuito y, oh sorpresa, el enfriador de aceite estaba lleno de restos de palas de impeller. Recientes o antiguas, todavía no lo sé.
Seguí desmontando y llegué hasta el intercambiador de calor donde me he llevado una sorpresa aún mayor. Al descubrir el haz tubular, me encontré una espesa y dura costra. En las fotos se ve bien lo que hacen 30 años de acumulación de sal, cal y fangos marinos varios. Cómo podía refrigerar 'eso' es algo que no entiendo.
A base de suavidad, conseguí medio sacar el haz tubular. Y digo medio porque resulta que ni por proa ni por popa tengo espacio para sacarlo entero. Así que o desmonto el intercambiador entero, o abro un boquete en el mamparo de popa o limpio la cosa 'in situ'.
Lo que está claro es que el haz tubular necesita una limpieza a fondo:
Ni desmontar el intercambiador (sobrepasa mis escasas capacidades mecánicas) ni abrir boquetes me apetece mucho así que he decidido limpiar la cosa sin hacer más destrozos pero la verdad es que no tengo ni idea de cómo encarar el problema. ¿Algún producto específico? ¿Agua dulce y paciencia? He leído los hilos sobre limpieza de circuitos (vinagre, cocacola, salfumán, viakal, etc ...) pero no estoy seguro. Además no se trata de hacer circular un producto, sino de limpiar 'en el aire'.
¿Alguien me puede aconsejar de primera mano cómo encarar esta limpieza?
Y sobre el baqueteado de los tubos: ¿Una varilla cualquiera valdría?
En fin, no sé donde me he metido.
Y todavía tengo que desmontar la termovávula, cambiar el impeller (si es que queda algo), comprobar que el codo de escape no esté obstruido, ...
Mientras tanto, cervezas fresquitas, rones con cocacola, bourbons y gintonics varios para la concurrencia.
