Los espejos en proa, o en todo caso, reflejando la popa, solamente tienen un problema: el que se los mira puede coger una cogorza importante.
Tuve un barco con un gran espejo en el salón que reflejaba la parte posterior del mismo y la escalera de bajada. Una broma frecuente con los novatos era hacerles bajar a mirar el espejo con cualquier excusa...
... la cara con que subían era todo un poema...
