¡Ánimo, cofrade Docataton!
Has tomado una decisión dolorosa, pero adecuada. Yo no estoy de acuerdo con eso tan manido de los dos días más felices en la vida del armador: creo que desprenderse de un barco es desprenderse de un amigo, quizá el mejor que puedas tener ahí fuera, y comprendo tu estado.
Pero no te preocupes, que en cuanto esos grumetes levanten dos palmos por encima de la regala - y será más pronto de lo que imaginas, te lo digo por experiencia- ¡¡voto a bríos que estarán surcando los mares


con su Capitán!!

Saludos y
