Dibufirma de Pisa-Boccadarno.
Hola navegantes.
En nuestro camino de regreso de Elba finalmente pudimos salir de Cecina, donde nos había retenido el mistral dos días, y llegamos a Pisa el 16 de junio. Antes pasamos por la Torre Meloria, construida en la Edad Media en unos bajos en mitad del mar y que allí sigue. Fue el escenario de dos batallas navales, una en 1241 entre el emperador Federico II que se apodaba “Stupor Mundi” (“Estupor del Mundo”, vaya humilde) y una escuadra genovesa. En Pisa nos introdujimos por el río Arno, que en su desembocadura cala 1-2 metros y tiene una corriente de 3 nudos. El Navionics advertía del riesgo de unas redes colgadas sobre las orillas del río:
“Hay unos cables tendidos a través del río, y de ellos hay unas redes suspendidas... usualmente el pescador las saca del agua cuando ve acercarse a un yate-”.
Por si fuera poco, según el Navionics había un puente a una milla y media de la desembocadura, que no figuraba en la Guía Imray ni en Google Earth. El programa Navionics admite comentarios de los usuarios y un italiano había puesto:
“Non esiste questo ponte ¡!!!”.
¡Mi madre!. ¿Os imagináis ir navegando con los problemas que ya de por sí tiene embocar un río, con fondos de uno o dos metros, una corriente en contra de tres nudos, unos cables tendidos sobre el cauce, los pescadores sacando las redes cuanto te ven acercarte, y un puente fantasma que no sabes si existe o no?. Había que echarle valor para meterse en aquel paso malsano, lo hicimos con todas las precauciones, y eso nos permitió disfrutar de un paisaje maravilloso que parecía un trozo del camino a la eternidad. Pero el día siguiente el viento del Oeste convirtió aquél sitio paradisiaco en un auténtico infierno.
Ver entradas del 16, 17 y 18 de junio de 2016.