Cita:
Originalmente publicado por El Temido II
 ¿Una banca pública no le cobra a sus deudores?. Que yo sepa, los clientes del antiguo Banco Hipotecario y la Caja Postal (que terminó transformándose en Argentaria y vendida, para privatizarla, al BBV, de ahí la "A" que tiene ahora), pagaban sus préstamos, como los clientes de las demás entidades.
Una banca pública no es las "Hermanas de la Caridad", pero si hubiera hecho frente a la crisis, facilitando liquidez a las personas (físicas y jurídicas), que hemos quedado indefensos ante los bancos, con la connivencia del los gobiernos.
El intento fue de que La Caixa absorbiera a Caja Madrid y no al revés. Pero la primera decidió quedarse con Banca Cívica (Caja Navarra, Cajasol y otras dos entidades más), que era "un hueso que podía digerir". De haberse "tragado" a Bankia, quizás se hubiese tenido que rescatar también. Pero ese no es el fondo del asunto; el tema está en que si se hubiesen agrupado las cajas en una sola entidad, formando una banca pública, aunque el rescate se produjese, estaríamos pagando algo que es nuestro y no como ahora, que se han tenido que dedicar miles de millones de los impuestos que pagamos, para solucionar irresponsabilidades otros y que difícilmente llegaremos a recuperar.
Salud y 
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El problema no es si la banca ha de ser pública o privada. La cuestión está en entender el Crédito como un valor social fundamental.
Por supuesto que una banca "ética", pública o privada, jamás hubiese concedido la mayoría de los préstamos que han acabado en desahucio.
Quienes entendieron el otorgamiento de Créditos como un "negocio más dentro de los mercados monetarios", no dudaron en otorgarlos sin el mínimo criterio "scoring", porque sabían perfectamente que despues de desembolsarlo lo recuperaban titulizándolo a alguno de los fondos de inversión que a su vez, al integrarlo en sus balances como activo +++AAA, (con la complicidad de unas agencias de rating preocupadas únicamente por "vender" el rating), los convertían en sabrosas plusvalías para sus inversionistas....Hasta que en un momento determinado, "alguien" decide cortar el flujo, alegando "errores técnicos".
Antes de que se produjese esa "escalada" del Crédito, cuando este se habia financiado con recursos simples (depósitos bancarios o cédulas hipotecarias), la morosidad no había pasado del 3%. Cuando el Crédito -especialmente el hipotecario-, de la mano de los "brokers" de la City, se introduce en los mercados monetarios -para goce y disfrute de los fondos de inversión-, las consecuencias han provocado la mayor crisis económica y social que la humanidad a conocido.
A mi modo de ver, de la misma manera que con respecto a la Salud, nadie cuestiona que es un derecho fundamental, y que en consecuencia su cobertura -sea gestionada por organizaciones públicas o privadas-, debe obedecer al objetivo de satisfacer ese derecho, respecto del Crédito debería considerarse exactamente el mismo valor, porque de su buena "salud" (la del Crédito), depende todo, incluso los recursos para que podamos cuidar de la otra Salud.
Y aunque obviamente no puedo demostrar "conspiraciones", no me trago que quienes se han cargado el crédito con las consecuencias que ello ha tenido, lo haya hecho a partir del descubrimiento de "errores técnicos".
Porque seguimos inmersos en ese "mercado monetario", con los mismos instrumentos y los mismos operadores financieros. Que los Cdos, y los Swaps -"apuestas" sobre el valor de los derechos de crédito-, se siguen cotizando y que en la cárcel solo hemos visto o vamos a ver, a personajes de segundo orden.
En lo que no debemos caer es en las soluciones individuales. Algun cofrade me recuerda a aquel científico de la NASA que cercano a las pruebas que USA realizó de la bomba atómica, y preveiendo una guerra mundial, vendió todas sus posesiones, y se trasladó con toda su familia a un lugar alejado y tranquilo....Pearl Harbour.....donde por supuesto murieron todos.
La solución, o es colectiva, o no será.
Y por sentido común, no por ideología, pienso que si somos la inmensa mayoría quienes sufrimos de la codicia y perversión de una podrida minoria, más tarde o más temprano, ganaremos.

