Y mientras muchos barcos de armadores españoles se pudren de asco e inactividad en sus amarres, corren ríos de tinta sobre un sinfín de vicios estructurales que los hace impracticables para la navegación.
Vas a Francia cualquier día desapacible y el mar está lleno de navegantes, y si lees las revistas especializadas no aciertas a ver ninguna de las barbaridades que al parecer nos ocurren en nuestros barcos apaciblemente amarrados y envejeciendo en el interior de los puertos.
Hay algo que no me cuadra...

Saludos
