Cita:
Originalmente publicado por J.R.
Yo he comprado tres barcos, dos a profesionales (un Hobbie Cat y un Hunter Europa) y otro a un particular (mi barco actual). Todos ellos me dejaron examinar el barco a conciencia, en el agua y en seco, y también probarlo navegando.
Si no me dejaran probarlo y/o verlo en seco, sospecharía que hay gato encerrado y renunciaría a la operación.
La operativa habitual es que la varada (o suspensión) del barco la pague el vendedor si al final se concreta la venta, y el aspirante a comprador si al final no es así. A mí me parece un acuerdo justo.
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Hola J.R.!
Sí y no.
Me parece justo, si el potencial comprador, tras ver el barco en suspensión y SIN MEDIAR MOTIVOS PARA DESISTIR LA COMPRA, lo hace.
De esta manera, el vendedor se evita tener que sacar el barco "gratis" todas las veces que alguien se lo pida (curiosos, armadores de barcos similares que quieren ver alguna cosa y les da palo sacar el suyo, compradores que tienen barco en vista y lo quieren comparar, etc, etc, etc.) y los compradores potenciales sólo exigirían ver la obra viva si realmente están interesados, ya que a nadie le apetece pagar una suspensión por un barco que no va a comprar.
Pero esta costumbre, para mí tiene un enorme pero, y es el que ocurre cuando el barco se saca del agua, y EXISTEN VICIOS QUE ESTABAN OCULTOS, OSMOSIS, GOLPES Y DEMÁS, que no se hubieran dicho antes, y que echa para atrás la operación. Por qué en este caso el interesado tiene que pagar la suspensión? En este caso, no me parece correcto.
Por esto digo que, la costumbre de quién paga la varada está bien, pero se debería acordar que si el barco tiene algún problema que es visible al levantarlo, esta varada/suspensión también va a cargo del armador.
Saludos.