Hubo un tiempo, al inicio de este foro por el cierre del otro, que un montón de cofrades procedentes de todos los rincones del país, se reunian de vez en cuando en un restaurante compartiendo mantel y poniendo cara a cada nik. Creo que era un buen antídoto para algunas rencillas taberneras; nada como compartir una buena velada cara a cara para comprobar que aquí abunda la buena gente.

Odin