Que yo recuerde, la única vez que he suspendido una travesía tras haberla comenzado, por "mala mar" (excluyendo algunas más por niebla) ha sido por un viento, no muy intenso, pero que levantó olas cortitas "tipo mediterráneo" que hicieron la navegación sumamente desagradable. Me volví al puerto tras varias horas de combate.
Nuestras grandes olas, de mar de fondo, se suelen gestionar bien aunque, la verdad, algunas veces, sobre todo cuando te alcanzan por la popa, aco*onan un poco

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