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Antiguo 22-12-2016, 10:44
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Capitán pirata
 
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Predeterminado Re: Reconocimiento a Rafael del Castillo

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Originalmente publicado por Prometeo Ver mensaje
Lo invité dos veces a dar una charla sobre la Rueda de los Navegantes a la Escuela de Náutica de Coruña en diferentes etapas. Hace unos veinte años era director Juan Trigo Capitán de la Marina Mercante y en la última, Álvaro Baaliña Jefe de máquinas. Nuestro objetivo era tender puentes entre la náutica profesional y la deportiva. Yo había llevado en todas mis travesías la grimpola del Club de Regatas de Marina Civil – que todavía conservo con mucha honra- y siempre me he sentido muy unido a la Escuela .
En mi círculo más cercano: familiar, profesional y de amistad, siempre ha habido muchos marinos profesionales y con frecuencia no se entiende el motivo de arriesgar la vida en una embarcación de recreo – que ellos ven indefensa en medio del mar- al tiempo que ponen en peligro la vida de los profesionales y generan ingentes costes, cuando se reclama su ayuda.

Rafael encarna perfectamente este trasvase de genio y voluntad que tan frecuentemente vemos en los anglosajones que están deseando jubilarse, para volver al mar. A poco que nos fijamos vemos que esa imagen que tenemos de nosotros mismos no es real, es más bien estética, una muestra más de nuestra personalidad frentista, muy dada a las fronteras y las líneas rojas. Los ingenieros navales contra los maquinistas navales, los de pesca contra los mercantes y estos contra los de la armada… y por otro lado deportivos.

Pero la realidad no es así, lo primero que hacen los jubilados profesionales, es comprarse una motora o un velerito para pescar o hacerse unos bordos. Yo siempre he creído en una comunidad más amplia
y por eso inmediatamente me puse en el rol de anfitrión de cofrades como Nochero o Txelfi, profesionales del mar que rompieron barreras y prejuicios para entrar en la Taberna

En las dos ocasiones en las que Rafael nos dio la charla en la Escuela de Náutica se consiguió que muchos aficionados deportivos pisaran aquellas señeras aulas que formaron desde tiempos pretéritos a la vanguardia de los profesionales del mar. Allí una profesora, Capitana de la Marina Mercante como Alcira – vecina y amiga mía- nos enseñó el planetario en donde enseñan navegación astronómica, su colección de sextantes y nos habló de sus trabajos sobre navegación ártica.
Rafael nos habló de sus tiempos en la marina mercante, de cuando recalaba en Coruña en la época en donde no había apenas aviones y en los puerto se mezclaban mercancías, despedidas y alegrías por los reencuentros. Aquellos puertos de olor a brea, colmados de arpillera y baúles de viaje a donde arribaban los barcos muy poco a poco, como en cámara lenta y en silencio. No como ahora en los aeropuertos en donde todo transcurre de forma ruidosa, acelerada y aséptica como en un quirófano.
Sus anécdotas y vivencias nos hicieron volver a amar la profesión de marino y a los profesionales les enamoró su generosidad y las historias que relata en sus libros sobre las aventuras de los navegantes deportivos.
Con Rafael estamos en deuda muchos más que los que disfrutamos de su apoyo directo , su contribución a ese entendimiento entre todas las personas que amamos el mar es enorme.



Escuela superior de Nautica y Maquinas de Coruña
DE acuerdo contigo totalmente, le deseo una pronta recuperación.

Saludos, .
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estai (23-12-2018)