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Antiguo 27-12-2016, 19:12
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Prometeo Prometeo esta desconectado
Hermano de la costa
 
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Predeterminado Re: Reconocimiento a Rafael del Castillo

Con el objetivo de que el máximo número de cofrades puedan leer este pequeño colectivo homenaje a Rafael y para evocar algún recuerdo simpático me animo a relatar una anécdota que transcurre en tierra - no en el mar - tampoco aparece en ningún libro y el mismo Rafael cuando se la recordaba hace un año, ya la tenía olvidada.

Hace años, no recuerdo exactamente cuántos, durante una recalada en Las Palmas, Rafael nos propuso ir a comer a " la Cumbre" . Asi dicen los canarios cuando toman las tortuosas carreteras para echarse literalmente al monte y pasar una jornada campestre.

Nos dijo que vendría un amigo que también era capitán de la marina mercante retirado. Nos vinieron a recoger en un descapotable americano amarillo canario más largo que un autobús. El amigo - ahora no recuerdo su nombre - llevaba una camisa hawaiana y unas gafas de Sol macarrónicas. Rafael ocupaba el asiento delantero y detrás mi amigo Pancho y yo salimos tan modisitos inmersos en una escena que parecía sacada de una película americana. En cuanto salimos de la autoría y tomamos las primeras curvas, me parecía a mí, - que ocupaba el asiento detrás de Rafael, pegados ambos a los barrancos - que íbamos demasiado rápido, y procuraba ni mirar para abajo porque empezaba a sentir vértigo. Rafael gritaba para vencer el ruido típico de un descapotable a toda marcha.
Mira mira que paisaje tan hermoso.

Yo no quería defraudarlo, pero lo que menos gana tenía era de empezar a vomitar por el miedo a los barrancos y las curvas de aquel vetusto coche que tenía una suspensión muy blanda.
Pensaba para mí - vaya marinero que soy- he pasado algunos temporales en veleros y mercantes. Cruzando en trasatlántico de niño decía mi padre que con frecuencia el y yo solo ocupábamos el comedor y ahora - como dicen en Sudamérica- con el culo cortaba varilla- y Rafael dale que te pego con el.

Mira mira que pequeñas se ven las casas ala abajo,
Sacando casi medio cuerpo en las curvas para forzarme a mirar.
El amigo lanzado cuesta arriba con sus gafas de sol y su pinta de jubilado americano sin percatarse de nada, hablando del maquinón que llevaba, que ni sé cuántos tripecientos caballos.

Un cohete, tu, mira mira como acelera -

En el coche sonaba a todo volumen moonligtn Serenade de Glenn Millar y Su amigo tarareaban y con un brazo ambos acompañaban la música a un lado y al otro dejándose llevar por la inercia de las curvas y el ritmo de la balada clásica americana,

Y yo las cagado que nunca.-- todo me parecía subrealista.

Cuando llevábamos así un tiempo indeterminado, llegando casi a la Cruz de Tejada al salir de una curva vimos a un autobús atravesado en la carretera y dimos un frenazo y el coche quedó atravesado en la carretera. El lado de Rafel y el mío quedaron enfrentados al autobús,

Un señor de unos sesenta años vino corriendo y empezó a tartamudear.
Alrededor del autobús había mucha gente mayor sentada en el suelo.

Muchacho cálmate que no te entiendo.

Decía Rafael sin alterarse, como si se cruzará con alguien en la calle que le consultara la hora. No se movió del asiento miraba la escena divertido al ver que no había ningún herido.

Pero muchaaacho que te vas a atragantas, habla despacio,

Al pobre hombre no había quien le entendiera,

Coño. Para un mensajero que nos mandan y nos sale tártaja. Dijo levantando la voz ya un poco aburrido.

El pobre hombre al escuchar el tono imperativo de Rafael recuperó la compostura y nos dijo que en la curva - al ser tan cerrada- el autobús toco en el suelo y que la gente que venía ya muy asustada, empezó a gritar asustada,

El conductor del autobús ya estaba maniobrando para enfocar la carretera y la gente volvía a subir.

Que gente más histérica coño, hay que llevar la vida más tranquila. Dijo para despedirse-

Lo que no sabía Rafael, es que yo estaba empezando a recuperar los latidos del corazón y me alegraba de que no me hiciera ninguna pregunta porque estaba tan asustado que no podría articular palabra.

Hace un par de semanas cuando nos vimos le dije que seguía teniaendo un poco de vértigo al conducir bordeando los barrancos canarios. No le dió ninguna importancia, dijo que en la guerra los choferes de las islas eran muy apreciados porque estaban habituados a sortear carreteras de montaña,

Sempre recordaré aquel día canario - americano con el descapotable, Glen Miller, los barrancos y la escena del autobús en contraste con un Rafael con su cabellera blanca alborotada por el viento, todo tan escentrico y sin embargo tan normal para el.

Que gente tan histérica muchacho

Editado por Prometeo en 27-12-2016 a las 19:17.
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