La solución para volver a enganchar a la Almirantazgo- que a mí me funcionó fue eximirla de las travesías y proponerle fondeos tranquilos de tomar el sol y noches placenteras cenando en la cubierta en plan romántico.
Las travesías, en solitario o con amigos y los fondeos en pareja.
Nos dimos cuenta que en casa siempre teníamos compañía y poca privacidad y el barco nos daba la oportunidad de organizar actividades para nosotros solos.
Después, si ves que se va animando, puedes proponerle travesías cortas, pero sin pasarte. Por ejemplo yo muevo el barco a un emplazamiento nuevo con unos amigos y ya dentro de otra ría se anima a descubrir sus calas,
volver a someterla a palizones de travesías largas ya he renunciado y o estoy preparando para la jubilación - si llegamos allá- pero sin presiones porque es mejora llevar la cosa con calma y no forzar

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