Pues en mi caso ha sido cuestión de paciencia y mucha mano izquierda. Cuando la grumete era muy pequeña las salidas eran a 3 o 4 millas y fondeo y baño. Con la almiranta travesías cortas y a puerto o fondeadero.
Luego tocó el cambio de barco, ellas querían un catamarán y yo prefería monocasco, podéis imaginar el desenlace, hemos pasado de un monocasco de 37 pies a un cata de 38. Están encantadas, les he instalado un inversor para que funcione la cafetera esa de las capsulitas en fondeos o navegando.
Lo que quiero decir es que se trata de saber hacer concesiones, conozco casos en los que se han cargado el invento por meter a la familia en aventuras que a nosotros nos encantan pero a quién hace un esfuerzo por acompañarte no le hace gracia. Me refiero a travesías de muchas horas, a veces con mala mar.
Eso llega con el tiempo, después de 14 años aplicando lo expuesto, este verano hemos hecho Pollensa-Benalmádena non-stop y mi almiranta llegó con pena de acabar la travesía. Al día de llegar hicimos Benalmádena-Huelva con paso del estrecho de madrugada y tan contentas.
Llévala a fondear, baño, almuerzo, no tengas prisa porque comparta largas travesías, ve con amigos, ya llegará el momento de que te acompañe de buena gana.
