Cita:
Originalmente publicado por cappra
Y una pregunta, aunque pueda crear polémica, y dejando aparte aquellos casos en los que interviene el mareo o el miedo, pero si no hay ninguna fueza mayor, mi pregunta es: ¿Y porqué les tiene que super encantar para acompañarnos?.
¿Es que acaso a nosotros nos gusta estar una tarde con ellas en plena temporada de rebajas en el corte inglés?. ¿Acaso nos gusta estar una mañana entera tumbados con ellas en la playa tomando el sol?. ¿Es que no hacemos cosas que no nos apetecen nada simplemente por el hecho de saber que ellas se sienten felices ahí?. Pues entonces, porqué no pueden venir una día a navegar si saben que eso nos hace felices a nosotros?. ¿Es algo recíproco no?. Es algo pactado: Yo hago por tí y tú por mí . Y repito que no incluyo aquellos casos en los que intervienen elementos no controlados como mareo o miedo que les impiden venir.
Yo tengo pareja y aunque le gusta todo lo relacionado con el mar, no es su pasión navegar ,pero me acompaña en algunas ocasiones. Y en esas ocasiones hacemos tiradas cortas (2o mn mas o menos) y mucha vida portuaria y de tierra. Algo así como barco - apartamento. Como voy de charter , buscamos barcos que sean cómodos y habitables pensando en ella . Pactamos unos días al año en los que ella me acompaña y otros en los que la acompaño yo a viajes o sitios que le apetecen a ella, porque sabe que me gusta (y tampoco se lo pasa mal de todo). El resto del año he encontrado el placer navegar solo y de verdad llega a ser un placer. También alguna regata con amigos
Estoy divorciado y como he dicho, ahora tengo pareja y he tenido claro que no estaría con nadie que sea antagónico a mí en cuanto a gustos y aficiones, porque al final creo que pasa factura o por lomenos distancia mucho a la pareja..
Para mí compartir aficiones con tu pareja es importante y refuerza la relación
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No podría estar más de acuerdo contigo, cofrade.
El ejemplo, es mi esposa.
Poco le gusta el mar, sin embargo, ha puesto mucha voluntad de su parte para acompañarme en alguna salida. Mucho esfuerzo y voluntad, porque realmente la pasa mal.
Sin embargo, al final no compensa.
No me gusta arrastrar a nadie a mis aficiones, y de momento, vendí el barco pero me salvo de ir de rebajas al Corte Inglés...
