Navegar en invierno es otra filosofía, basada en una cosa que me dijeron una vez, "Navegar en Invierno no es de Señores".
No me hace falta navegar para ser un señor ostentoso, engreido y egocéntrico exhibicionista.
Navego porque quiero y además lo suelo hacer con mayor frecuencia en invierno para encontrar justamente el anonimato, la tranquilidad y no huir de Dios sol como ocurre en "tiempos de señores".

