Sí, colegas. Subiré el barco para Barcelona. Cuando mar y viento me lo permitan, me cuelo en el Mediterráneo.
Si las noches y el frío me lo permiten, y el vientecito empuja, navegaremos día y noche. Y si no, tocará reponer energías en puertos.
Claro, que de puerto en puerto, haciendo fiestecitas, o buscando el dichoso pañuelito, a lo mejor no llego hasta el verano.
Gracias a todos los que me habéis animado y acompañado para llegar aquí. Y también gracias a los que en el crucero de este verano pusieron "palos en las ruedas", porque me han ayudado a relfexionar sobre el experimento.
