Es cierto que el velero es terapéutico ....
Pero cuidado que si te enganchas se vuelve adictivo.
En ese caso, puede resultar muy perjudicial para tus relaciones sociales y familiares. Sin que te des cuenta, solo hablas de cosas raras, en una jerga rara que nadie entiende. Sorprende que te resulte placentero, lo que a otros martiriza. Pasar frío, no dormir tranquilo. estar aislado en medio del mar sometido al mareo. Vivir en un espacio pequeño confinado como un preso en una celda ¿ a quien puede interesar eso más que a un adicto sin posibilidad de desenganche?
Si lo dejas una temporada, sufrirás mono. Incluso cuando te parece que después de una larga travesía. Que ansias la tierra, te comes un buen chulearon y una botella de vino ... y ya estás deseando volver al mar.
Como cualquier adicción acaba siendo muy costosa para el bolsillo y te puede llevar a la runina.
Lo peor de todo es que como nadie te comprende, acabas juntándote con otros como tú, también abducidos y enganchados por tu misma obsesión, que solo hablan del mismo tema y aunque sean altos, bajos, gordos, flacos, rubios, morenos y calvos, ... no tienen otro tema de conversación. Se pasan horas y horas debatiendo de cosas insignificantes para el resto de la humanidad. Esas conversaciones solo le sirven para aliviar su temporal separación de su obsesión, la cual nunca acaba de satisfacerlos, siempre están hambrientos de más y más dosis.
Ten cuidado, como todo en la vida, hay que saber contenerse, hay alcoholicos, ludopatas, sexoadictos, y veladictos. A estos últimos como a los anteriores solo se les puede curar con terapia de grupo y desprogramacion como si de una secta o droga dura se tratara.

