Que pena y que rabia

Absoluta dejadez por parte de la administración, leyes y normativas absurdas, lentitud extrema, cero operatividad, cero en cultura marítima, en fin, lo que estamos acostumbrados desde hace ya tiempo.
Hace muchos años quise comprar con mi almirante un velero abandonado en un puerto de la Costa Brava, que por cierto, estaba mal o peor, y fue imposible.
