Si el astillero es suficientemente grande, como los mas conocidos y aquellos en que se piensa cuando vamos a un salón, requiere capital y una gestión empresarial.
Hablamos de Pymes e incluso de grandes empresas, con créditos y con accionistas.
Créditos implica que hay pocas reservas y, si no se van pagando puntualmente, se cierra el grifo.
Accionistas implica reparto de beneficios. Si no hay, baja el precio de las acciones, el valor de la empresa y los créditos corren el riesgo de ser ejecutados...
Así, por firme que sea el propósito de directivos y fundadores por seguir con la actividad, en gran parte eso no está en sus manos.
Peor aún si hablamos de pequeños astilleros: Muchas veces salían adelante porque su dirección hacía 4 (proporcionaba capital y avales, hacía de técnico, de director y de vendedor) y cobraba 1.
Cuando las cosas van mal, además, dependen de poquísimos clientes que tienen una relación comercialmente corta (desde el encargo a la entrega) con el astillero.
Si fabricas interruptores, no solo es la calidad, diseño y durabilidad de los mismos, sino que llevas años de contacto y confianza con los que te los compran. Y conocen tu seriedad.
El cliente de un barco nuevo oye a su alrededor muchas voces y no es capaz de distinguir las fiables de las que no. Y si tu astillero está en dificultades, ni tu mismo sabes si estás intentando salvar tu empresa o si estás arrastrando al cliente a la ruina contigo...
... Poquísimos se forran haciendo barcos en un astillero pequeño ...
