Y me quejo yo de mi, porque nunca me acuerdo si he cerrado la puerta
del coche, tras aparcarlo. Claro que, para castigarme, me obligo a volver,
desde donde esté hasta donde lo dejé y comprobar manualmente que está
echado el seguro.
Como suelo decir: el que tiene mala cabeza, tiene buenas piernas.
Salud y
