Las opciones políticas son absolutamente respetables (aunque su discusión no esté contemplada en el reglamento de esta taberna) pero, muchas veces, al confundir churras con merinas desacreditamos nuestros argumentos.
Se puede estar contra la monarquía, se puede instar a la desaparición de los ejércitos... y pueden haber argumentos a favor. Y también en contra.
Pero no mezclemos temas, por mera ofuscación.
Si algún día se opta por una república, pues se optará.
Si ha de desaparecer el ejército (¡ay, madre!).. pues ya veríamos.
Pero mientras tanto, debe ser creíble.
Adecuadamente financiado.
Y para ello, tanto o mas (mucho mas) que con el caso de los políticos, no deben haber sospechas de corrupción de ningún tipo.
Y no porque, sin mas, se nieguen.
Ni por que se tapen.
Sino porque, realmente, no sucedan.
Ni desvíos de fondos o de compras, ni puertas giratorias, ni acosos sexuales, ni represalias ante denuncias internas, ni incomprensión pública ante las sentencias de los tribunales militares...
Un hecho condenable destapado no desacredita una institución, demuestra su transparencia y control.
Un intento de ocultación o tratamiento hiper-corporativo, si.
No dudo que esto haya mejorado durante los últimos 30 años, y mucho, pero dada la imagen que se da desde hace algunos (y no solo ante grupos sistemáticamente contrarios, sino ante toda la sociedad) es queda mucho camino por hacer y no parece que se esté andando.
