Esto suele pasar mucho cuando vas con piloto automático. Pero el barco aguanta. Es evidente que si vas con los rizos adecuados no pasa tanto, pero aún así, el piloto va buscando la posición más rápida y suele escorar el barco hasta límites que si lo llevara yo seguro que antes ya me acongojaría. Es la maniobra típica para cuando han de venir las suegras, capítulo 2 del famoso libro de navegación del siglo XIX.
Como te han dicho, navegación en estado puro y adrenalina a tope.
