Lo que acaba de ocurrir a Belion es la clara muestra de que mientras no hayas traspasado la línea de llegada todo puede ocurrir, y a medida que el material va adquiriendo fatiga las posibilidades de rotura aumentan.
Casi cien días empalmando olas, frenando muchos nudos cuando clavas la proa, pegando trallazo a cada trasluchada, fimbreando la perilla del palo contínuamente...son esfuerzos que soportan cables, tensores, bulones, drizas, poleas..... A todo ello le añades los setenta nudos de viento y olas de ocho metros, y tienes servido el festival de posibilidades de rotura, posibilidades a las que si se añade una momentánea pérdida de control por parte del patrón, puedes llegar a una situación de certeza de rotura.
Lo lamento mucho y confío que pueda llegar aún sea con aparejo de fortuna. Sin duda lo merece, y a éstas alturas en muy duro tener que abandonar.

Saludos.