Bah, entre dos y tres de mar de fondo es casi lo normal en el Cantábrico en invierno (y a veces en verano)

. Este finde tuve las prácticas del PER y por ahí andaría. Impone, desde luego, y vas como en una coctelera, pero es lo que hay por aquí y más vale saber manejarse en esas circunstancias. Y si vas con un buen instructor como en este caso, que el hombre se las sabía todas.
Pero vamos, que no es quitarle ningún mérito al vikingo, todo lo contrario.
