Pues es que, como en este país " somos como somos ", pues eso.
Lo normal sería, por precaución, hacer una autorización a la persona que lo vaya a usar durante un tiempo. Y aquí paz y después gloria. Pero ...
1.- En el puerto te pueden poner mil pegas, hasta impedirte el uso, porque el patrón que va a hacer uso del barco no es el dueño del mismo. Aunque sea en un 1%, pero que figure como propietario.
2.- El seguro puede desentenderse de lo que pueda ocurrir como consecuencia del uso de terceros.
3.- Siempre habrá quien no se crea que se lo has dejado a un amigo y persiga un " alquiler encubierto "
Y seguro que me dejo alguna más.
La solución, pues mira, se lo dejas y ya veremos.
En mi caso, viví una experiencia de este tipo. Todo lo que puedo hablar de la persona que lo usó en mi ausencia son felicitaciones y agradecimientos. Una persona de 10+. No nos conocíamos, salvo alguna referencia de la Taberna. Para mi, más que suficiente. Soy así y no me equivoqué. Al contrario, ya digo, de descubrirse.
Pero como siempre, cada caso es un mundo... Tengo el problema de ir siempre de buena fe y así me ha ido alguna vez, pero no aprendo ni quiero cambiar. ¿ Por qué hacer tan difícil lo simple ?
Suerte. Hay mucha buena gente por ahí y algún club que otro que no saben más que complicar la vida y reducir esta afición....
Agustín