Sin desmerecer al gran Didac, cuyo buen aspecto es el de quien ha salido a dar unos bordos después de cien días en el agua, tampoco cabe olvidar que Atanassio ha perdido una de las derivas en su totalidad, y tres cuartos de pala de un timón.
Es lógico que en tales circunstancias uno se despegue del otro, tras la avería, después de haber navegado juntos a tiro de piedra.
Pero eso es la regata, tratar de ir lo más rápido posible y tratar de no romper, por bien que en ése caso se ignora, una vez más, contra que chocó.
Saludos
