Sin duda Julio Villar tiene bagaje para relatar esa experiencia idílica en una noche tranquila aunque con algún relámpago lejano, como para relatar noches en que si dudaba tener agua debajo es porque tenía toneladas encima, y en que las únicas estrellas capaces de vislumbrar eran las que le hacían ver los castañazos de su maltratado cuerpo contra el barco.
De la noche puedes guardar recuerdos idílicos y otros de auténtica pesadilla, por aquello que cuando van mal dadas lo ves por lo menos " mas claro" de día que no de noche....( verdad inapelable si conservas el sentido de la vista)
Saludos
