Hola X-TUTATIS,
he leído ya en un par de ocasiones en tu hilo y en el que ha abierto el cofrade Humpback por su flamante Nadir 22 que os preocupa, en cierta medida algunos ratios técnicos de la navegación de vuestros barcos debido a la configuración de la quilla.
Efectivamente, ambos habéis optado por una quilla fina en fibra de vidrio con un bulbo en plomo fundido a una buena profundidad. Por las fotos que he visto en ambos hilos, efectivamente la relación de aspecto de esta quilla es alta, teniendo ambos modelos una quilla bastante estrecha (sin ser extrema) y un bulbo que, al menos en fotos, se ve bien pensado y afinado en diseño.
Viendo los planos de los barcos yo creo que en fondeo no vais a notar ese movimiento de aceleración de rólido del que habláis. Es cierto que llevar el centro de gravedad estático tan abajo y tan concentrado puede causar que los periodos de rólido sean más continuos, pero vuestros cascos tienen una obra viva bastante plana también, huyendo de formas en V pronunciadas, casi incluso de las U, por lo que a la estabilidad de peso le añadiremos la estabilidad de formas y en fondeo el movimiento será muy similar (a nivel de percepción humana) al de cualquier modelo con quilla más tradicional (pata de elefante, trapezoide, quillote simple, etc...)
Sin embargo, donde sí que debéis saber que vais a tener unas características de navegación peculiares, es en la ceñida, tanto con viento como sin viento.
Cuando un barco dispone de una quilla como la vuestra y además de unos fondos relativamente planos (sin ser un diseño extremo, repito) es preciso ser muy cuidadoso con la navegación en ceñida ya que es muy fácil perder el flujo laminar y entrar en pérdida, máxime llevando dos timones.
Cuando yo he navegado en este tipo de diseños (por ejemplo, en Melges 32) cuando atacas una ceñida debes proceder con mucho cuidado, orzando poco a poco y cazando la mayor al tiempo. Son barcos que nos trasmiten la sensación de querer ceñir y claro, es fácil caer en la tentación de meternos en esa franja roja del anemómetro. El problema, como os decía, es que debido al gran bulbo en relación a la orza y desplazamiento total del barco, si nos pasamos, el perfil NACA de la orza dejará de funcionar adecuadamente y perderá sustentación, haciendo que el barco irremediablemente se pare (no completamente, pero si que se frene muchísimo). La forma de salir de esta, es largar escota de mayor y arribar un poquito con el timón, esperar a que el agua vuelva a correr por ambas caras de la quilla a una velocidad adecuada y entonces empezar de nuevo a buscar ese punto crítico.
Al final, se le coge el punto y notas en la caña del timón hasta donde puedes ir sin parar el barco, pues terminas identificando perfectamente estas sensaciones y las puedes anticipar. Y es en esos momentos cuando alucinas con la velocidad y la estabilidad de marcha del velero, y cuando te tienes que repetir una y otra vez "no caigas en la tentación, no caigas en la tentación...." porque querrás llevarlo al límite otra vez, ponerte a ceñir a rabiar y entonces se te parará.
Presiento que lo vais a disfrutar muchísimo.
