Supongo que la sentencia usa la una lógica similar que la de hace algunos años que consideraba ilegal las diferencias de precio entre pólizas destinadas a conductores y conductoras.
Hacían prevalecer un derecho a no discriminación (curioso que, en este caso, fuera discriminación contra los hombres: ahí si salió una sentencia categórica

) sobre los cálculos actuariales de riesgos.
Tal vez así pretendan no dejar a los padres colgados ante un, ciertamente, agravado riesgo de conducción por parte de adolescentes (por su inexperiencia al volante y por su audacia peligrosa). Además, a la larga, salen ganando las aseguradoras: así consiguen un periodo de prácticas mayor (con el papá o mamá al lado) y con enormes presiones de prudencia, sobriedad y atención.
En caso contrario, las prácticas las realizarían poco después pero con su propio coche y al diferencia de prima es irrelevante ante un siniestro total...
