Parece que estamos en una discusión eterna, pero volvemos con el mismo argumento. Un barco que no puede ganar barlovento en una situación comproemtida con mar y viento haciéndolo derivar a tierra, genera tanta angustia y peligro para sus tripulantes que compensa llevar " la condena " de sacrificar un poco de desplazamiento y habitabilidad.
En esa situación me vi dos veces en mi vida en la costa Portugesa, ambas subiendo del estrecho en invierno con viento y mar de fondo del W. Posiblemente las condiciones fueran más duras con el barco de des0lazamiento, pero la diferencia es que en el último podía descansar y mantenerme razonablemente alejado de tierra. De la experiencia del primero, ni quiero acordarme ahora.
Alguna vez más he tenido que salir de ratoneras en el Trópico y creo que nunca me sentiría totalmente tranquilo en las tablas de surf que hacen ahora.
