Es una auténtica gozada ver todas esas preciosidades de madera que se hacían hasta hace bien poco. Y me recuerdan al primer barco que hubo en mi casa, una merlucera de Colindres de diez metros de los cuarenta/cincuenta con motor con arranque de mecha que compró mi padre cuando yo era un crío, recuerdo la movida que era arrancar aquello con la mecha y a mano, con cubierta y pañol para el pescao a popa y literas a proa, todo un barco ya con su caseta de gobierno y su guardacalor con escalera para bajar a la máquina.

que bonita era.