Seguimos.
Antes de ponernos manos a la obra nos planteamos qué tipo de reparación íbamos a llevar a cabo. Tuvimos claro, de entrada, que si nos poníamos a ello había que hacerlo a conciencia, sin regatear esfuerzos y arreglando todo aquello que no estuviera en condiciones. La reparación requería una actuación profunda e integral. No podíamos hacer un arreglillo pasajero porqué en unos años volveríamos a estar igual.
Partíamos de un conocimiento prácticamente nulo en la construcción de embarcaciones de madera así que tuvimos que empezar a indagar y preguntar técnicas y materiales a utilizar.
En líneas generales se presentaban dos grandes actuaciones: en primer lugar sustituir las cuadernas afectadas y después atacar la restauración del forro.
En consecuencia, la primera etapa de la reparación fue desarmar toda la bancada, tapa de regala, etc. Es decir, sacar todo lo que molestaba para acceder sin problemas a todas las cuadernas. Sólo cuadernas y forro. El resto fuera.
No tengo imágenes del proceso de desmontaje, pero sí puedo deciros que nuestra filosofía fue siempre la de intentar preservar, en la medida de lo posible, todas las partes aprovechables. En este sentido, pues, tuvimos sumo cuidado al desmontar las bancadas, pero dado que el método de fijación de la época eran los clavos de hierro podéis imaginaros las dificultades que tuvimos que superar para separar maderas unidas con clavos desde hace 80 años. Rompimos unas cuantas.
Una vez tuvimos los impedimentos desmontados pudimos ver con detalle a qué nos enfrentábamos:
Detalle de la cuaderna 1 (proa) y la contraroda.
Detalle de una parte de la obra viva de babor.
Vista de la mitad delantera.
Como podéis ver estaba realmente mal. Como quiera que por fortuna la forma original de la embarcación se mantenía, decidimos restaurar primero las cuadernas centrales. La idea era sanear una cuaderna y sustituirla antes de atacar la siguiente.
En este punto se nos presentaron los primeros dilemas: qué técnica utilizamos para confeccionar las cuadernas? Qué material usamos? Cómo lo hacemos? Sustituimos toda la cuaderna?
De entrada descartamos la moderna técnica del laminado porqué a pesar de conocer la teoría, nadie nos dió pistas del material que hay que utilizar. Decidimos pues utilizar madera y cortarla con la forma adecuada. Lo lógico hubiera sido emplear roble u olivo, maderas fuertes y relativamente abundantes en la zona. Esta era la opción que más me gustaba, pero por cuestiones que ahora no vienen al caso tuvimos que utilzar tablero marino. No es lo óptimo pero tampoco se puede decir que sea inadecuado. El tablero marino aguanta bien las inclemencias del tiempo y bien tratado resiste los embates del agua.
Saludos