¡Bohemia, seguro que nos hemos cruzado en patinete!
Es cierto que al patinete sin motor no le van mucho las subidas, pero yo subo habitualmente con el mío desde Plaza de España hasta el Palacio de Pedralbes (en Barcelona) a trabajar...
Mi único accidente fue por "chulillo", bajaba por la acera (un trayecto que ya no hago porque han hecho un carril bici), llevaba delante una madre con un hijo en cada mano (que ocupaban casi todo el ancho de la acera), y, en lugar de frenar, intenté adelantar apurando el bordillo. Me encontré enfrente una farola que no había visto, y al hacer un quiebro para esquivarla, el patinete me dijo: "¿Pero qué se ha creído usted? ¡Yo soy un patinete de 100€ de Decathlon, no la Yamaha de Valentino Rossi!", las ruedas perdieron adherencia y yo salí volando. Mis manos y mi orgullo resultaron bastante doloridos...
