Respuesta: traslado del chiquitín, ya está en casa por fin
Seguramente ya no haré otra rutita de esas, por lo menos en invierno, pero esta, me queda en los huesos y en la piel, con la cara y las manos curtidas del viento y la sal escuchando la brisa y las olas, rompiéndolas con las amuras y surfeandolas con la popa.
Llevo muchos años navegando, desde los 21 y voy vía de 52 en mayo, pero esto es la fe verdadera y en nada se parece a mi trabajo. En el velero es otra mar, es una mar para disfrutar, al parar el motor, oir el viento y notar las sensaciones del barco, mirar las velas y sentir la caña ... una satisfacción.
Aún me queda mucho por delante para aprender con el y estar tranquilo y relajado, pero si los otros lo hacen, por qué yo no voy a poder. Prácticar y practicar, prueba y error, por descarte acertar, todo poco a poco. eso sí, con el viento adecuado y prudencia, sobre todo, prudencia, ganas e ilusión, que es lo que tengo, de eso no me falta.
Para cuando se despiste la mujer, un radar, hay muchos momentos que no viene nada mal y para esos momentos puntuales da una seguridad muy grande, pero lo dicho, para cuando se despiste, que aún la tengo encabronada, y como nota anecdótica, decir que es de salamanca, donde no hay mucha mar. La pobre solo tiene la idea de los barcos en los que navegó conmigo y se mareaba a saco, así que lo del velerito no le es su mayor ilusión, pero como el capricho es mío, no tiene por qué compartirlo y porsupuesto yo ni la obligaré a que me acompañe, cuando ella quiera, con buena mar y el viento justitito, con solito y martini con mucho hielo. Poco a poco, todo poco a poco. EOLO ya está en su nueva casita, cómodo y resguardado de todo...
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